Misofonía: qué es, síntomas y cómo tratarla
- opsanmateo
- 29 jun
- 6 min de lectura

Hay sonidos que a casi todos nos pueden resultar molestos: alguien masticando fuerte, un bolígrafo haciendo clic continuamente, una respiración muy marcada o el ruido repetido de sorber una bebida. Pero en algunas personas, estos sonidos no son solo desagradables: provocan una reacción emocional muy intensa, difícil de controlar y desproporcionada para quien lo ve desde fuera.
A esto se le conoce como misofonía.
La misofonía no significa simplemente “tener manía a los ruidos”. Es una alteración de la tolerancia a sonidos concretos, normalmente repetitivos o asociados a otras personas, que pueden generar irritación, ansiedad, enfado, rechazo, tensión corporal o necesidad urgente de alejarse de la situación. La definición de consenso describe la misofonía como una disminución de la tolerancia a sonidos o estímulos asociados a esos sonidos, que generan respuestas emocionales, fisiológicas y conductuales intensas.
Qué significa misofonía
La palabra misofonía suele traducirse como “odio al sonido”, aunque esta traducción se queda corta. En realidad, la persona no rechaza todos los sonidos, sino sonidos específicos que actúan como desencadenantes.
Lo importante no suele ser el volumen del sonido, sino el tipo de sonido, su repetición, el contexto o incluso la persona que lo produce. Por eso, una persona con misofonía puede tolerar perfectamente una conversación o música a cierto volumen, pero reaccionar muy mal ante sonidos como masticar, respirar, tragar, carraspear o teclear.

Sonidos que suelen desencadenar misofonía
Los desencadenantes pueden variar mucho de una persona a otra, pero algunos de los más habituales son:
Masticar, sorber, tragar o chupar.
Respirar fuerte, carraspear o sonarse.
Chasquidos con la boca.
Golpeteo de dedos, bolígrafos o cubiertos.
Tecleo repetitivo.
Sonidos nasales o de garganta.
Algunos sonidos producidos por animales o dispositivos.
En algunos casos, la reacción también puede aparecer ante estímulos visuales relacionados, como ver a alguien mover la mandíbula, balancear una pierna o realizar un gesto repetitivo.
Síntomas de la misofonía
La misofonía puede manifestarse de forma diferente según la persona y la intensidad del caso. Los síntomas más frecuentes son:
Irritación intensa o enfado repentino.
Ansiedad o sensación de tensión.
Necesidad de escapar del lugar.
Dificultad para concentrarse.
Rechazo a comer con otras personas.
Evitación de reuniones familiares, restaurantes o espacios compartidos.
Sensación de incomprensión o culpa después de reaccionar.
Aumento de la tensión corporal, palpitaciones o malestar físico.
No todas las personas con sensibilidad a sonidos tienen misofonía. La clave está en que la reacción sea intensa, repetida y afecte a la vida diaria, las relaciones personales, el trabajo, los estudios o el descanso.
Misofonía, hiperacusia y acúfenos: no son lo mismo
Es habitual confundir la misofonía con otros problemas auditivos, pero no son exactamente iguales.
La misofonía es una reacción intensa ante sonidos concretos, muchas veces cotidianos y no necesariamente fuertes.
La hiperacusia es una sensibilidad aumentada al volumen de los sonidos. En este caso, sonidos normales pueden percibirse como demasiado fuertes o incluso dolorosos.
Los acúfenos o tinnitus son sonidos que la persona percibe sin una fuente externa clara, como pitidos, zumbidos o silbidos.
Una persona puede tener más de una de estas situaciones al mismo tiempo, por eso es importante valorar bien el caso antes de sacar conclusiones.
Por qué aparece la misofonía
Todavía no existe una única explicación aceptada sobre la causa de la misofonía. La investigación actual apunta a una respuesta anómala del sistema nervioso ante determinados estímulos sonoros, con una fuerte implicación emocional y fisiológica. Las revisiones científicas señalan que la misofonía puede generar respuestas de enfado, malestar, asco, ansiedad, evitación y reducción de la calidad de vida.
También se sabe que los sonidos desencadenantes no tienen por qué ser intensos. Muchas veces son sonidos suaves, pero repetitivos o asociados a una situación concreta.
Cómo se diagnostica la misofonía
Actualmente, la misofonía no cuenta con unos criterios diagnósticos universales completamente establecidos, por lo que la valoración debe hacerse de forma individualizada.
En un centro auditivo, la primera parte importante es descartar o detectar otros problemas que puedan estar influyendo, como pérdida auditiva, hiperacusia, acúfenos u otras alteraciones de la tolerancia al sonido.
Una valoración puede incluir:
Historia del problema: cuándo empezó, qué sonidos lo desencadenan y cómo afecta al día a día.
Evaluación auditiva.
Valoración de la tolerancia al sonido.
Revisión de síntomas asociados, como ansiedad, evitación o dificultad para concentrarse.
Derivación a otros profesionales sanitarios cuando sea necesario.
QUÉ HACER SI CREES QUE TIENES MISOFONÍA
No existe un tratamiento único que funcione igual para todas las personas. El abordaje suele depender de la intensidad de los síntomas, los sonidos desencadenantes y el impacto en la vida diaria.
Entre las estrategias que pueden ayudar están:
1. Educación y comprensión del problema
Entender qué es la misofonía ayuda a reducir la culpa y la frustración. Muchas personas pasan años pensando que “son exageradas” o que simplemente tienen mal carácter, cuando en realidad están experimentando una reacción intensa ante determinados estímulos.
2. Evaluación auditiva
Una revisión auditiva permite comprobar si existe pérdida auditiva, hiperacusia, acúfenos u otros factores que puedan aumentar la sensibilidad o el malestar ante ciertos sonidos.
3. Estrategias de manejo sonoro
En algunos casos puede ayudar el uso controlado de sonido ambiental, ruido blanco, música suave o generadores sonoros, siempre adaptados a cada persona. La idea no es aislarse por completo, sino reducir el impacto del desencadenante y mejorar la tolerancia.
4. Terapia psicológica especializada
La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones más estudiadas para reducir los síntomas de misofonía. Una revisión sistemática de tratamientos señaló que la terapia cognitivo-conductual, con distintos componentes, es el enfoque con más evidencia disponible hasta ahora, aunque todavía se necesita más investigación.
5. Evitar el aislamiento total
El uso constante de tapones o auriculares puede parecer una solución rápida, pero no siempre es lo más recomendable si se convierte en una forma de evitar cualquier sonido. En algunos casos puede aumentar la sensibilidad o limitar mucho la vida social. Lo ideal es buscar un plan personalizado.

Cuándo consultar por misofonía
Conviene pedir valoración cuando los sonidos cotidianos empiezan a afectar al bienestar o a la vida diaria.
Por ejemplo:
Si evitas comidas familiares o reuniones por miedo a ciertos sonidos.
Si te cuesta trabajar o estudiar por sonidos repetitivos.
Si reaccionas con enfado, ansiedad o necesidad de escapar.
Si usas tapones o auriculares de forma constante para soportar el día.
Si además tienes acúfenos, sensación de oído sensible o molestias con sonidos normales.
Una valoración auditiva puede ser un buen primer paso para revisar si existe pérdida auditiva, acúfenos, hiperacusia u otra alteración auditiva asociada. En función del caso, puede ser recomendable consultar también con otros profesionales sanitarios.
Preguntas frecuentes sobre misofonía
¿La misofonía es una enfermedad auditiva?
No es exactamente una pérdida auditiva ni un problema del oído externo. Se considera una alteración de la tolerancia a sonidos concretos, con una respuesta emocional y fisiológica intensa. Aun así, una valoración auditiva es importante para descartar otros problemas asociados.
¿La misofonía tiene cura?
Actualmente no existe un tratamiento único ni una “cura” igual para todos los casos. Sin embargo, muchas personas pueden mejorar el manejo de los sonidos desencadenantes con una valoración adecuada, estrategias personalizadas y, cuando es necesario, apoyo de otros profesionales sanitarios.
¿Es lo mismo misofonía que hiperacusia?
No. En la hiperacusia el problema suele estar relacionado con la intensidad o volumen de los sonidos. En la misofonía, el desencadenante suele ser un sonido específico, aunque no sea fuerte.
¿Qué sonidos provocan misofonía?
Los más habituales suelen ser sonidos de masticación, respiración, carraspeo, sorber, teclear, golpear objetos o repetir ciertos movimientos sonoros. Cada persona puede tener desencadenantes diferentes.
¿Qué puedo hacer si creo que tengo misofonía?
Lo recomendable es empezar por una valoración profesional. En un centro auditivo se puede revisar tu audición, tu tolerancia al sonido y valorar si hay otros factores como acúfenos o hiperacusia.
¿Te molestan determinados sonidos hasta el punto de afectar a tu día a día?
En nuestro centro auditivo san mateo podemos valorar tu audición y tu tolerancia al sonido para orientarte de forma personalizada.
Pide tu valoración auditiva. ¿Crees que puedes tener misofonía o notas que algunos sonidos te molestan más de lo normal?En nuestros centros auditivos podemos realizarte una prueba auditiva gratuita y valorar tu caso de forma personalizada, para ayudarte a entender si existe pérdida auditiva, hiperacusia, acúfenos u otra alteración de la tolerancia al sonido.
Puedes acercarte a cualquiera de nuestros centros auditivos. Estamos en Alicante, Benidorm, Elda, Novelda y Elche. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. La misofonía requiere una evaluación individualizada y, en algunos casos, puede necesitar la intervención de otros especialistas.
Desde nuestros centros auditivos podemos ayudarte con una prueba auditiva gratuita para revisar tu audición y detectar si puede existir pérdida auditiva, acúfenos o sensibilidad aumentada al sonido. A partir de ahí, podremos orientarte sobre los siguientes pasos más adecuados para tu caso.
Puedes acercarte a cualquiera de nuestros centros auditivos. Estamos en Alicante, Benidorm, Elda, Novelda y Elche.


Comentarios